PDVSA y CANTV 21 años después*

Fidel Salgueiro

*Este artículo fue publicado en la edición impresa del diario El Nacional de Caracas  el 24 de marzo de 2.002

De la CANTV [1] de los años 70 se debe hablar de su régimen de concursos para acceder a posiciones gerenciales, la elaboración de planes acordes a criterios técnicos y el desarrollo del Centro de Estudios de Telecomunicaciones, primero de su tipo en América Latina. La alta dirección de la empresa y la representación gremial profesional (AUP-CANTV)[2]  respetaron estos tres principios hasta 1979, cuando se inició el comienzo del fin.

Es de resaltar que en esos años fue presidente de APU-CANTV Jorge Giordani[3], actual ministro de planificación y desarrollo y firmante de una de las tantas actas convenios garantes de aquel esquema de méritos.

En 1979 con la llegada al poder de Luis Herrera[4], llanero y anti-adeco[5] como él mismo se definió, se desató por el control de la empresa la más inclemente cacería de brujas que la CANTV hubiese podido conocer hasta esa fecha.

La misión, en principio, le fue propuesta a Fernando Ponte Borjas[6], ingeniero del sector, quien no pudo llevarla a cabo. Tal como a Guaicaipuro Lameda en PDVSA[7] , a Ponte se le hizo cuesta arriba derrotar los planteamientos técnicos de la gerencia media, bastantes profesionales. Le tocó el turno a Nerio Neri Mago[8], quien llegó precedido de la fama de “amansa conflictos”[9].

Para finales de 1980 y principios de 1981, el ambiente se volvió extremadamente tenso y la pugnacidad desembocó en el famoso documento del 31 de marzo de 1981, donde los firmantes, ingenieros y gerentes de la empresa, le manifestaron a la alta gerencia que, “Los planes de expansión de CANTV debían ceñirse a criterios técnicos, no políticos y la meritocracia respetada”[10].

Nerio Neri decidió nombrar por encima de siete superintendentes-todos ingenieros y con años de carrera- como gerente de Región Capital[11] a un abogado y lo hizo ratificando el principio de que “El nombramiento de posiciones gerenciales es potestad de la empresa y tales cargos son de libre remoción“. El detonante estuvo listo.

Los gremios sindicales en principio simpatizantes de los profesionales le dieron la espalda al conflicto. Nerio les ofreció el acceso a posiciones gerenciales para personal técnico, sin formación universitaria, a cambio de no involucrarse en la protesta. CANTV era enterrada a vivir sin planes de ingeniería.

El gobierno desacreditó los profesionales por todos los medios, los calificó de ñangaras[12] y financistas de los grupos que aún estaban en la montaña[13]. La justicia del mérito estaba, igual que hoy, por debajo del derecho del accionista a nombrar su cuerpo directivo.

El presidente de la República los amenazó: “Si paralizan la empresa estarán sujetos a sanciones”. Neri lo secundó: “El que se quiera ir las puertas están abiertas… La empresa no se va a paralizar”.

Lo demás es conocido, dos mil años de experiencia se fueron de la empresa, CANTV no se paralizó, pero sus planes de expansión se los tragó el clientelismo. En tan solo cinco años, pasó de ser una empresa eficiente-la segunda del país- a ser un emporio de corrupción.

El mal estaba hecho y las heridas abiertas en la CANTV solo las sanó su privatización, 21 años después la historia se repite, esta vez en PDVSA.

Extraño, pero los perseguidos del ayer ahora son perseguidores.

Lastimosamente, en el estricto derecho, el gobierno representaba al dueño. En cualquier caso, los profesionales PDVSA no pueden cometer el mismo error de renunciar y los trabajadores de apoyar una posición, en este caso la del gobierno de Chávez que con el tiempo se revertirá contra ellos mismos.

No sólo es el pasado, son también pequeños trozos de un espejo roto. [i]

 

Los eventos aun cuando guardan similitudes en cuanto a lo que debe ser el  respeto a la meritocracia y el profesionalismo,  no son comparables en magnitud y responsabilidad. El gobierno de Hugo Chávez no sólo ha destruido a PDVSA, lo ha hecho con todo el país y a niveles inimaginables. Seria por tanto muy injusto hacer iguales ambos sucesos, simplemente porque no tienen el mismo impacto,Venezuela vive del Petróleo.

El evento de CANTV ocurre en un gobierno democrático donde se cometieron errores, el de PDVSA respondió a una plan por acabar con cualquier tipo de forma institucional opuesta a la revolución chavista

Al momento de escribir este artículo la motivación era pedirle a los profesionales petroleros que no renunciasen para no hacerle las cosas fáciles al gobierno. Personalmente a la vista de los hechos, hoy pienso que los hubiesen despedido, quizás a partir del 2007.

Publicado 01 de Octubre de 2018

[1] CANTV: Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela.

[2]APU-CANTV: Asociación de Profesionales Universitarios de CANTV, entidad gremial que agrupaba a los profesionales universitarios de la CANTV, fue fundada en 1966, fue un ente gremial-técnico que entre sus logros estuvo implementar dentro de CANTV el régimen de concursos para acceder a posiciones gerenciales. Quedó prácticamente disuelta con el conflicto de ingenieros del año 1981.

En 1988 una junta transitoria de ingenieros la reactivó y convocó a elecciones en 1989, de modo uninominal cargo a cargo. Luego de 9 años de silencio, su junta directiva fue elegida para el periodo 1989-1992. Tuve el honor de ser Vicepresidente de esa junta directiva que participó activamente en el proceso de privatización de CANTV, igualmente en lo personal estuve involucrado en la elaboración de los anexos técnicos del contrato de concesión e involucrado en el pliego técnico para la selección de su operador.

[3] Jorge Giordani, apodado como el Monje, al momento de esta crónica era ministro de planificación. Fue designado para ese cargo en cuatro ocasiones, durante los primeros 15 años de  gobierno ininterrumpidos de Hugo Chávez:  Febrero de 1999 hasta mayo de 2002; abril de 2003 hasta enero de 2008; febrero de 2009 hasta abril el año 2012. El 21 de abril de 2013 fue ratificado por el gobierno de Nicolás Maduro hasta su destitución en noviembre de 2013.

Es considerado el autor intelectual del milagro económico a la inversa experimentado por Venezuela, durante los 18 años de revolución chavista.  Antes de estos roles, en sus inicios como ingeniero eléctrico, trabajó en CANTV y formó parte activa en la fundación de la APU-CANTV, siendo además responsable de la firma del acta-convenio con CANTV que estableció el régimen de concursos de oposición para acceder a cargos dentro de la empresa telefónica nacional. Toda una contradicción si se compara su comportamiento frente al conflicto de PDVSA.

[4] Presidente constitucional de Venezuela entre 1978 y 1983, por el partido Social Cristiano COPEI, Comité Organizado Pre-Electoral Independiente.

[5] Adeco, militante del Partido Acción Democrática, partido de tendencia social demócrata, miembro de la Internacional Socialista.

[6] Fernando Ponte Borjas fue presidente de CANTV entre 1979 y 1980.

[7] Guaicaipuro Lameda, General de Brigada e Ingeniero electricista, fue presidente de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) desde octubre del 2.000 hasta febrero del 2.002.

[8] Nerio Neri Mago, de profesión comerciante fue presidente de CANTV entre 1.980 y 1.983. Su gestión al frente de CANTV arrastró consigo la descapitalización técnica de la empresa.

[9] La frase que he debido usar  es “amansa guapos”, que es como se le llegó a denominar. Es una expresión usada en Venezuela para referirse a alguien que tiene fuerza para darle una trompada  a alguien alborotador y mandarlo a callar, es decir neutralizar a un “guapo” o “guapeton”.

[10] El grupo profesional y gerencial de la empresa se planteó reorientar los planes de expansión de CANTV, de las tecnologías analógicas a  las tecnologías digitales, que en ese año empezaron a entrar en el mercado. No haberlo hecho fue una de las razones por las cuales Venezuela-un puntal tecnológico de la telecomunicaciones hasta fines de los 70- en los noventas era el único país de la región con más de la mitad de sus centrales telefónicas  analógicas a relays

[11] Gerencia de Región Capital.

[12] Ñangara, fue una expresión usada por los adecos para referirse a las personas de izquierda vinculados en los 60 a la lucha guerrillera o lucha armada como se le conoció en Venezuela

[13] Refiere a quienes aún se mantenían en la lucha guerrillera

[i] Cuando este artículo fue publicado en el Diario El Nacional, tomaba fuerza por parte de gerentes y profesionales de PDVSA convocar a un paro petrolero por la defensa de la meritocracia. Tal como en CANTV en 1981, los profesionales y gerentes, agrupados en su organización gremial, expresaban su preocupación por la politización de la estatal PDVSA. Esto llevó a profesionales de la petrolera a desarrollar una serie de eventos de protesta y actividades de calle. Los eventos anunciaban que PDVSA podía correr la misma suerte de CANTV.

Dos sucesos provocados por parte del gobierno incrementaron la escalada de este conflicto. El primero de ellos fue el provocativo nombramiento de Gastón Parra Luzardo como presidente de PDVSA, en febrero del 2.002.

Gastón Parra, intelectual reconocido en el mundo académico, por sus anquilosadas posturas de izquierda en cuanto al tema petrolero, fue un crítico de la nacionalización del Petrolera de 1976 (La nacionalización petrolera: ¿Para quién y para qué? 1974) y un fuerte detractor de la apertura de petrolera de finales de los 90 (De la nacionalización a la apertura petrolera: Derrumbe de una esperanza, 1995; La apertura petrolera. Conflictos y contradicciones, 1999).

Estas publicaciones evidenciaban como iba a ser su relación con quienes se habían formado en la industria nacionalizada y habían liderado la apertura petrolera y dejaba en claro por qué había sido designado como máximo jefe de la petrolera estatal por el presidente Chávez.

El otro evento ocurriría el domingo 07 de abril de 2.002, cuando en cadena nacional de radio y televisión, el presidente de la república Hugo Chávez, tal como si fuese el árbitro de un juego de fútbol, sonando el pito de fuera de juego y al grito de “pa´fuera”, despidió uno por uno a siete altos ejecutivos PDVSA y pasó a retiró a otros 12.

A todos estos gerentes los responsabilizó de la escalada del conflicto que, desde las últimas seis semanas mantenían los trabajadores de la corporación. La frase usada por Hugo Chávez fue: “Se convirtieron en saboteadores de una empresa que es de todos los venezolanos”. Algo completamente falso.

En ese momento los profesionales y gerentes, tal como en la CANTV de 1981, lo único que le exigían al gobierno era la renuncia de cinco nuevos directivos que, a su juicio, habían sido designados por sus simpatías con el gobierno y no por sus méritos. Advertían además que la empresa estaba siendo “politizada”, lo que podría llevarla por un despeñadero,  al igual que al país. Los profesionales de PDVSA habían entrado en una escalada conflictiva muy parecida a la ya vivida por CANTV en 1981. No se equivocaron la empresa iba rumbo a su derrumbe.

Posteriormente los profesionales petroleros se sumaron activamente al llamado Paro Nacional o Huelga General, iniciado en diciembre de 2002 y concluido en febrero de 2003, convocada principalmente por la organización gremial empresarial Fedecámaras, la gerencia y nómina mayor de PDVSA, agrupada en Gente del Petróleo, los partidos de oposición aglutinados en la Coordinadora Democrática, la Confederación de trabajadores de Venezuela (CTV), diversas organizaciones civiles, con una participación activa de los medios privados de prensa, radio y televisión, estos últimos inclementemente atacados  casi desde los inicios del primer gobierno de Hugo Chávez.

El paro se inició el 2 de diciembre de 2002, en ese momento había sido convocado por solo 24 horas. Pero actividades de violencia en la sede de PDVSA Chuao, generados por grupos de choque del oficialismo contra los sectores opositores llevaron a declararlo indefinido.  Estos grupos de choque derivaron en las denominadas “bandas armadas del gobierno”, hoy conocidos como “colectivos”.

El 05 de diciembre de 2002, la tripulación del buque petrolero Pillín León se declaró en rebeldía y fondeó el buque en el canal de navegación del lago de Maracaibo, interrumpiendo el paso de otros cargueros. Pronto otras embarcaciones —que transportaban el petróleo y sus derivados desde los pozos de extracción a las refinerías o desde éstas hacia los puntos de distribución o hacia otros países— siguieron su ejemplo y la industria se paralizó por completo.

Durante más de dos meses el país vivió momentos de mucha agonía. La mayor secuela de ese paro es que dejó al país dividido en dos grandes mitades y acabo con su más preciado tesoro, su industria petrolera. Hugo Chávez había triunfado.

El paro, que en sus comienzos inclinó su balanza hacia los sectores opositores, y llegó a acorralar al gobierno, se prolongó lo suficiente para que por el desgaste, el gobierno terminase por vencer en la batalla. La política de tierra arrasada de Hugo Chávez fue determinante para ello. Sus opositores no estaban preparados para un evento de tanta duración y en donde al gobierno no le importaba si dejaba en escombros al país, con tal de ganar.

El paro se desmontó con la mediación de la OEA, en la voz de su Secretario General, Cesar Gaviria. El balance de este paro fue:

  • El despido de más de 22.000 trabajadores a los cuales se les adeudan prestaciones y ahorros efectuados en los propios mecanismos de ahorro de PDVSA -caja de ahorro y prestamos de vivienda-.
  • La consecuente descapitalización y politización de la petrolera estatal que la llevó, al día de hoy  2018, de ser la quinta empresa petrolera del mundo a ser una de las más ineficientes del mundo. En tan solo 15 años se acabó con 40 años de tradición gerencial nacional y casi 100 de eficiencia petrolera.
  • El paro justificó la imposición de un control de cambio que a sol de hoy tiene más de 18 años y se convirtió en moneda de control social y en el más importante sello de corrupción de los gobiernos de Chávez y Maduro.
  • Para los sectores simpatizantes del presidente Chávez este evento fue denominado “Sabotaje petrolero” o “Golpe petrolero”, mientras que para los sectores promotores del paro se mantiene como “Paro Cívico Nacional”. Injustamente se le recuerda como el paro petrolero, pero ellos-los trabajadores petroleros-no convocaron ese paro, de hecho fueron esos trabajadores las mayores víctimas de un evento donde no gano nadie y solo perdió el país.

PDVSA es hoy una empresa con muchos problemas de viabilidad  técnica y financiera, está quebrada y descapitalizada profesionalmente. La frase del presidente Chávez , dicha en cadena de Radio y Televisión “Yo no tengo problemas de rasparlos (despedirlos) a todos, a toditos, si a todos hay que rasparlos” quedara para la historia como la mejor expresión del estilo de gobierno que ha tenido Venezuela en tiempos de revolución y que nos ha retraído hasta la época de la barbarie y el primitivismo político.

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