La paradoja de la conspiración*

Fidel Salgueiro

*Este articulo fue publicado en la edición impresa del diario El Universal de Caracas el 21 el enero de 2006

 

El desabrido comentario del presidente del parlamento[1] ante la caída del viaducto número 1 de la Autopista Caracas-La Guaira[2], tiene un paradójico origen: la ficción del cine.

Los grandes personajes de todas las películas de espionaje tienen por característica ser tipos increíblemente superdotados que se enfrentan a gobiernos malvados enemigos de los Estados Unidos.

El problema es que para una revolución cosas como el desplome del mencionado viaducto, el deterioro del túnel y puente de la Cabrera[3]; el recién tapado hueco en la Autopista Regional del Centro; la suciedad en Caracas; el detrimento de la vía a Oriente[4]; el incendio de la Torre Este de Parque Central[5], cosas que pueden alegrar a ningún venezolano, no responden a un problema de incapacidad sino al guion de Misión Imposible[6], donde un superagente de nombre Jim recibe en una grabación auto destructible que le da instrucciones para tramar un plan de sabotaje que desprestigie a un gobierno popular y revolucionario enemigo de Occidente. Al finalizar la grabación ésta le indica que “si decide aceptar la misión en caso de ser atrapado el gobierno de los Estados Unidos negara que se trata de uno de sus agentes”.

¿Puede tomarse en serio una historia de esta naturaleza? La verdad no; pero si la asumiéramos como cierta; también deberíamos dar por cierto que un dialogo como el siguiente, en el cual Jim nuestro “imaginario agente de inteligencia” de la CIA y su jefe-el encargado de asuntos en Venezuela- revisan las misiones de sabotaje encomendadas para acabar con la revolución y en donde muy probablemente escucharíamos un dialogo como el siguiente:

—¡Felicitaciones Jim!, lograste activar la bomba a tiempo y hacer que el viaducto se desplomase.

—Lo siento jefe no he sido yo, ¡han sido ellos mismos!

—¿Cómo que han sido ellos mismos?

—Si jefe, yo llegue tarde. Me agarró una cola[7] subiendo del aeropuerto a Caracas, debido a que el viaducto ya se había derrumbado.

—Me cuesta creer que ellos mismos se hagan eso.

—¡Si jefe! ni hablar que sin tener que hacer nada, ya ellos mismos están destruyendo su sector industrial.

Si el dialogo continuase, el nivel de incredulidad se iría incrementando.

Lo preocupante es que con el tiempo los venezolanos nos acostumbremos, como parece que lo hemos venido haciendo, al deterioro de nuestra calidad de vida.

De momento solo me queda claro que nuestra dirigencia revolucionaria que, ideológicamente aún vive en los 70 y en los tiempos de la guerra fría, se influenció con la serie Misión Imposible y terminó creyéndose aquel cuento.

 

 

 

 

[1] Para el momento de escribir este artículo, Nicolás Maduro Moros era el presidente de la Asamblea Nacional y culpó de la caída del viaducto número 1 de la Autopista Caracas-La Guaira a “una conspiración interna en combinación con el gobierno de los EE. UU.

Actualmente Nicolás Maduro es el presidente de la república de Venezuela, en un controversial mandato, y sigue culpando a factores externos de la debacle del país.

[2] El 19 de marzo se desplomó esta gran obra de ingeniería que comunicaba a Caracas, la capital del país, a 1.000 metros de altura y con 4,5 millones de habitantes con el litoral central, el puerto de la Guaira y el aeropuerto internacional de Maiquetía.

La autopista la empleaban a diario 60.000 automóviles y camiones y era el cordón umbilical que unía al país con el resto del mundo.

La desidia pudo más que su fortaleza. Chávez llevaba 8 años en el poder y le habían alertado desde 1998 que si no se hacían los debidos mantenimientos el puente iba a desplomarse.

La autopista construida en 1953 constaba de dos túneles de casi 3 km de largo entre los dos y tres viaductos. Fue considerada-el año de su inauguración y después del canal de Panamá-la mayor obre de ingeniería de América Latina, diseñada y construida por ingeniería venezolana.

Los daños estructurales que la amenazaba se detectaron en 1987. Desde entonces fue un problema que abordaron los cinco últimos Gobiernos, 18 ministros de Infraestructuras; Chávez fue el último de esos gobiernos, que además tuvo 6 de los 18 ministros y él la obra se le desplomó.

El boletín Veneconomy Weekly comentó en 2006 “El derrumbe del viaducto seguirá siendo durante años un símbolo vivo de la absoluta incapacidad del Gobierno de Chávez para completar, tras siete años en el poder, un solo proyecto importante que beneficie al pueblo y favorezca la economía a largo plazo.” Venezuela en ese año 2006 no exhibía ni de cerca el desolador panorama del 2018: un país destruido con daños estructurales de largo alcance ocurridos en una de las mayores y más prolongadas bonanzas petroleras de su historia.

[3] El Túnel de la Cabrera es uno de los dos túneles de la Autopista Caracas- Valencia tiene 500 metros de largo y está ubicado en la vía más importantes del occidente del país. Adema de unir a los estados Aragua y Carabobo, interconecta Caracas con el occidente del País. Otra obra en riesgo de colapso.

[4] Autopista de Oriente

[5] La Torre Este de Parque Central fue parte de un megaproyecto de los años 70 que combinó viviendas de clase media, museos, comercios, entretenimiento, estacionamientos y dependencias gubernamentales del gobierno de Venezuela.

Las dos torres (Este y Oeste) de 254 mts de altura y para uso de oficina, fueron en su momento, los edificios de concreto armado más altos del mundo. El sábado 14 de octubre del 2004 se desató un incendio en el piso 30 que, por fallas en la distribución del aire acondicionado, provocó que el fuego ascendiese por los orificios en las placas. Nunca ha quedado claro del todo que fue lo que originó el incendio un día sábado.

[6] Serie de espionaje muy exitosa, se exhibió en televisión entre 1966 y 1973. Ambientada en la guerra fría presenta las acciones del grupo Misione Imposible (IM), un pequeño equipo de agentes, expertos en el arte del disfraz y la tecnología, utilizados para misiones secretas contra dictadores y organizaciones criminales.

El actor Tom Cruise hizo una adaptación de esta serie y la llevo al cine donde desarrolló una franquicia que lleva seis películas. La serie se iniciaba con una música seguida de una cerrilla de fosforo, después de lo cual le hacían llegar a Jim (el protagonista), una grabación con la descripción de la misión que terminaba con las siguientes palabras “…si decide aceptarla como siempre, si usted o cualquiera de los suyos es capturado o asesinado, el Secretario de Seguridad rechazará tener conocimiento de sus acciones”

[7] Tráfico vehicular

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