Teoría de la conspiración*

Fidel Salgueiro

*Publicado en la edición impresa del diario El Universal el 16 de junio de 2006.

La teoría de la conspiración puede ser considerado como el intento por tratar de explicar que cualquier suceso de significación política que, puede “afectar a una sociedad”, no es otra cosa que el resultado de alguna “trama secreta” armada por personas poderosas. Por ejemplo, la novela El Código Da Vinci es una trama basada en una teoría conspirativa organizada por un sector de la Iglesia en contra del legado de María Magdalena.

En Venezuela el término teoría de la conspiración es usado de forma popular por nuestro gobierno, y sus representantes, para describir una trama conspirativa cuyo impacto social y político es relevante para afectar el desarrollo revolucionario.[1]

Entre algunos ejemplos de esas teorías de conspiración, están las maquinaciones de Claudio Nazoa y Laureano Márquez[2], quienes disfrazan en sus columnas periodísticas, mensajes clave de palabras para informar a la contrainteligencia norteamericana de lo que pasa en Venezuela.

Esta es una de las razones por la cuales para la mayoría de los funcionarios del gobierno, la caída del muro de Berlín es un invento mediático de la Casa Blanca; la basura en Caracas es causada por  bombarderos B52 de la Fuerza Aérea de EEUU que la arrojan de noche para presentar una imagen falsa de la capital; o los huecos en las calles de las principales ciudades del país son abiertos por los miembros del partido  Primero Justicia, para luego rayarlos de amarillo y culpar al Gobierno Revolucionario de ineficiente[3].

Las teorías de la conspiración en Venezuela tienen una cantidad de seguidores, capaces de afirmar que los grandes poderes se han aliado para urdir una trama conspirativa. Ello puede servir para explicar por qué en el Canal 8[4], desde su presidente hasta sus comentaristas, pasando por todos los opinadores de oficio del gobierno -aunque usted no lo crea la revolución también los tiene- vieron unas elecciones peruanas donde ganaba Ollanta Humala[5], ni hablar del diario de la revolución que todavía hoy afirma que gano y solo perdió porque los adecos[6] le hicieron trampa.

Lo cierto es que toda revolución que se respete tiene sus conspiraciones. Es la única manera de tener culpables para los fracasos. Eso nos los enseñó el padre Stalin y sin dudas nos lo ha enseñado la Revolución Cubana.


[1] El mejor ejemplo de esto es culpar de la guerra económica promovida por el imperio y los factores de la derecha de la escasez y la hiperinflación por la que hoy atraviesa Venezuela, cuando esto se debe a desastrosas políticas públicas de la revolución basadas en controles.

[2] Dos connotados humoristas venezolanos.

[3] El tema de los huecos se volvió tan asfixiante que los miembros del partido Primero Justicia optaron por señalarlos con pintura amarilla y en su interior colocar un aviso que indicaba que ese agujero era una obra del gobierno revolucionario. Cosa del todo cierta.

[4] Canal 8, VTV o Venezolana de Televisión. El canal de todos los venezolanos convertido en el canal del gobierno.

[5] En esas elecciones del Perú 2006, el gobierno venezolano se involucró y en cierta medida apoyó esta candidatura por considerarla de izquierda.

[6] Partido Acción Democrática, dominante en Venezuela hasta la llegada de Chávez. De tendencia socialdemócrata, la misma tendencia del APRA y Alan García, los ganadores de esas elecciones en el Perú.

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