Prosa a María Félix*

*Este artículo fue publicado simultáneamente el 15 de abril de 2.002, en las ediciones impresas de los diarios El Nacional y El Universal de Caracas, Venezuela

Fidel Salgueiro [1]

Recordando el 11 de abril de 2002: un día que quedara en nuestra historia

“La llanura es bella y terrible a la vez; en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte atroz; esta acecha por todas partes, pero allí nadie le teme”. Doña Bárbara [2].

Nos dejó María Félix, algo mágico, sentimental y personal. María Félix es algo más que un recuerdo bonito y contradictorio, ella representó en la época dorada del cine mexicano, y por qué no decirlo del latinoamericano, a nuestra femme fatale, su altiva presencia en las pantallas logró opacar los sueños de cabellos dorados que despertaron Marilyn Monroe y Lana Turner sobre la generación que creció en los cines Junín y Principal.

María Félix en la pantalla era poesía y sensualidad, transmitía los mensajes que sólo el cuerpo de la mujer latinoamericana puede transmitir. Su carácter indomable era el fiel reflejo del carácter de nuestras mujeres, el mismo que le ha permitido levantar a nuestros pueblos sin la mayoritaria presencia del hombre en la casa.

No había nacido, cuando ya María Félix era una artista consagrada. Confieso que la descubrí en una película blanco y negro de 1944, versión de “Doña Bárbara”, presentada en televisión casi 30 años después de su estreno en el cine. Al verla sentí admiración por una mujer que consideré, y aún considero, hermosa.

Su tez morena, expresión de nuestras mezclas de razas y culturas, sus profundos y penetrantes ojos negros y su seductora y fuerte voz, me trasladaron de las 13 pulgadas blanco y negro que teníamos para entretenemos en casa a una gigantesca pantalla de cinemascope, donde yo ponía los colores y las ilusiones.

Tendría escasos 13 años y por casualidad también leía a “Doña Bárbara” aquellos rasgos exóticos, preciosos y misteriosamente femeninos fueron, a mi modo de ver, la mejor representación del personaje de la novela. Ver a María Félix en el cine era pensar en la mejor caracterización de Doña Bárbara.

Estoy casi seguro de que el mismo Gallegos cuando escribió, 15 años antes de la película de Fernández, esa historia fabulada, metafórica y real sobre Venezuela, sin quererlo y sin pensarlo la retrató a ella. María Félix caracterizó como nadie a la Doña Bárbara, la Venezuela arbitraria, primitiva, contradictoria, herida, fuerte, indómita. Enfrentada a la otra Venezuela, civilizada, luchadora, que desea el progreso, que siente con el alma y el corazón.

No sé si por cosas del destino, Dios decidió llevarse a María Félix el 9 de abril del 2002, el mismo día en el cual nosotros vivíamos una combativa jornada civil y democrática, liderada por cierto y mayoritariamente por las mujeres y las madres del país y pensé: Aun cuando la fecha y el momento son cruciales para nuestro futuro, no deberíamos pasar por alto la partida de esta mujer, herencia de la rica cultura latinoamericana y actriz que representó como nadie el papel más importante en la mejor obra de Gallegos.

A mi mente vienen las imágenes de Doña Bárbara y Santos Luzardo y el increíble realismo de nuestro antagonismo, me consuela pensar que muchos de nosotros creemos en la Venezuela de Santos Luzardo. [3]

Dios te guarde María Félix, ojalá nuestros pueblos no te olviden y el poeta Ernesto Cardenal te escriba algún libro de poemas.

Publicado el septiembre 2, 2018

Fidel Salgueiro, escritor venezolano. Escribe desde Barcelona, España.

[1] María de los Ángeles Félix Güereña, nacida en Sonora; 8 de abril de 1914-fallecida en Ciudad de México, 8 de abril de 2002), más conocida como María Félix, fue una actriz y cantante mexicana. Es considerada una de las figuras femeninas más importantes de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano. También fue considerada una de las mujeres más bellas del cine de su tiempo, y uno de los máximos mitos eróticos del cine de habla hispana. Con Jorge Negrete, Pedro Armendáriz y Dolores del Río, representa a las máximas figuras del cine latinoamericano de las décadas de 1940 y 1950.

[2] Doña Bárbara, es una novela escrita por el venezolano Rómulo Gallegos y publicada por Editorial Araluce, el 11 de agosto de 1929. Ha sido reeditada más de cuarenta veces y traducida a otros idiomas. Consta de tres partes y se desarrolla en los llanos de Apure en Venezuela, en los predios del Río Arauca.

[3] El penúltimo párrafo ha sido actualizado.

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