La llegada del teléfono a Venezuela

Fidel Angel Salgueiro Pérez

Introducción

Las telecomunicaciones en Venezuela crecieron desde 1.950 hasta el año 2.000 en servicios e infraestructura de telecomunicaciones de acuerdo con las políticas sectoriales que para tales fines desarrolló el Estado Venezolano. Resaltan cuatro eventos importantes los intentos de modernización de CANTV en los años sesenta y setenta del siglo XX; los intentos de modernización tardía de finales de los ochenta; la privatización, apertura y liberalización del sector de los años 1.990 al 2.000 y la renacionalización de CANTV ocurrida en 2.007.

En el ínterin Venezuela vivió momentos de esplendor como la creación del Centro de Estudios de Telecomunicaciones con los auspicios de la UNESCO[1], el primero de su tipo en América Latina; la licitación del millón de líneas considerado un modelo para licitaciones públicas; la privatización de CANTV y las innovaciones desarrolladas en la telefonía móvil únicas en el mundo. Este trabajo recoge esas experiencias y que esperaría nos permita dejar un registro histórico que nos permita trabajar de cara al futuro en la modernización de Venezuela.

Como país necesitamos trabajar en una «Agenda Digital» que nos permita desarrollara la infraestructura de una autopista de la información y enfocarnos en el desarrollo sostenible de un modelo TIC que le garantice a todos los venezolanos el acceso a la Sociedad de la Información y del Conocimiento.

Es por ello, que este libro «Historias detrás de las telecomunicaciones» que comparto con ustedes, recoge una parte de los trabajos que publique con Inside Telecom entre los años 2.000 y 2.015. Constituye un instrumento con historia de lo ocurrido en las telecomunicaciones en Venezuela, sobre todo a partir de la segunda parte del siglo XX e incluye estrategias y acciones, que ayudaran, cuando llegue el momento, en la reconstrucción de Venezuela y en el diseño de una Agenda Digital que facilite el desarrollo sostenible de un país moderno, competitivo e inclusivo. Venezuela tiene en su haber episodios exitosos que demuestran lo que los venezolanos hemos sido capaces de hacer y que pueden servirnos como modelo.

Nuestro país enfrenta un momento decisivo, y cuando todo esto pase, deberá aprovechar la calidad de su talento humano, fuera y dentro de sus fronteras, y su espíritu emprendedor e innovador para impulsar el crecimiento económico y el desarrollo del país.

Gracias a todos espero que esta lectura les sea de interés y utilidad.

Descargar el libro en este enlace


[1] La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura es un organismo especializado de Naciones Unidas creado el 16 de noviembre de 1945 y cuya misión es “contribuir a la consolidación de la paz, la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural mediante la educación, las ciencias, la cultura, la comunicación y la información.

La llegada del teléfono a Venezuela

El invento del teléfono, llega a Venezuela a finales de 1.881, de la mano Gerardo Borges un telegrafista venezolano que participó en el Primer Congreso Mundial de Electricidad y Telegrafía en Francia, en 1.881 y que trajo aquel innovador invento en su equipaje.

En 1.882 se hicieron las primeras pruebas interconectando a Caracas y La Guaira, usando la red telegráfica, que había desplegado el gobierno del General Guzmán Blanco[1] después de la Guerra Federal[2], reconstruida por el Estado, luego de que la misma guerra había destruido el sistema telegráfico, sin indemnizar a la compañía inglesa que la operaba.

Por tanto, la telefonía venezolana nació en el marco de las políticas del presidente Guzmán Blanco, «El Ilustre Americano»[3], y por cierto creador de dos grandes cultos en Venezuela. El primero de ellos a Bolívar, su padre Antonio Leocadio Guzmán fue edecán del libertador y el segundo a Ezequiel Zamora, también conocido como «El general del pueblo soberano» cuyo talento militar destacó en la batalla de Santa Inés de la Guerra Federal y de quien fuese edecán.

En 1.883 el gobierno de Guzmán Blanco autorizó a la «ITC» Intercontinental Telephone Company of New Jersey para operar en el país y se instalaron las primeras líneas telefónicas en el Litoral Central conectando a Maiquetía, La Guaira y Macuto, dándole inicio a la expansión de la red telefónica por el territorio nacional. En ese momento no existía un régimen de concesiones como tal para los servicios de telecomunicaciones, como el surgido en 1.940, pero empieza a ser evidente la importancia que el Estado le da a estos servicios.

En 1.884 el Ministerio de Hacienda adquiere catorce aparatos para sus dependencias y el contrato firmado entre el gobierno y el representante de ITC, James Derrom, estableció la primera obligación regulatoria de expansión de red «El servicio debía comenzar a prestarse en Caracas en un plazo de dos meses, y en el interior de la república, en un lapso de tres años siempre y cuando existiese una demanda superior a los cincuenta suscriptores permanentes.

A cambio, la compañía obtuvo derechos monopólicos por quince años. Lo cual puede ser considerado como la primera licencia de operación otorgada en Venezuela. En consecuencia, al momento de escribir este libro se cumplen 137 años del primer régimen de regulatorio de telecomunicaciones registrado en el país.

El aviso de publicidad del servicio, según reseña, el escritor e historiador Fernando Spiritto en su excelente trabajo «Las telecomunicaciones en Venezuela: los primeros pasos (1.883-1.946)», anunciaba lo siguiente «comunicación instantánea entre oficinas, almacenes y residencias».

El costo de la suscripción al servicio, según refiere el mencionado trabajo, era en la ciudad de Caracas de veintiséis bolívares, algo equivalente a seiscientos dólares, mientras que los precios para el interior del país variaban de acuerdo con la distancia.

Para 1.890 la compañía inglesa «The Telephone and Electrical Appliance Company», compra las operaciones y derechos de explotación de la ITC, convirtiéndose de esta manera en el principal prestador del servicio con más de un mil cuatrocientos suscriptores distribuidos en las ciudades de La Guaira, Puerto Cabello, los Valles de Aragua y Caracas. Que de acuerdo a la investigación de Spiritto se distribuían un mil trescientos suscriptores en Caracas, dieciocho en La Guaira, y ciento nueve en Puerto Cabello.

Entre 1.890 y 1.929 se otorgan numerosas licencias de operación en distintas regiones del país y se repite en Venezuela la misma historia de los EE. UU., un régimen liberal de mercado, pero sin ningún tipo de regulación en cuanto a interconexión, con la diferencia que en Venezuela se soslayó parte de la dificultad estableciéndose un modelo de tarifas planas, tal vez uno de los primeros modelos de «Bill and Keep»[4] en interconexión de redes usados en el mundo.

«Durante el mandato del General Juan Vicente Gómez las empresas telefónicas proliferaron por todo el país. Esto se debió en gran parte a que todo hacendado o militar que necesitaba comunicarse rápidamente con sus haciendas o negocios, solicitaba una licencia y establecía su compañía de teléfonos, a veces con sólo dos o tres aparatos».  

La evolución de la telefonía en Venezuela no fue muy distinta a la experimentada en mercados más desarrollados, como el británico o el norteamericano. En el país pasamos, aunque con más lentitud, por tendidos de cables entre teléfonos hasta llegar a los conmutadores manuales soportados por operadoras y clavijas, el último de los cuales sobrevivió hasta el año 1.992, en la población de Panaquire, Estado Miranda, que atendía a doce suscriptores. En lo personal me toco desincorporarlo como Gerente de la Red de CANTV, para darle servicio a aquella población a través de una central crossbar[5] de un mil líneas, modelo Hitachi C23SDE, como parte del plan de expansión y modernización que debía llevar adelante la CANTV recién privatizada.  

Como anécdota, hasta que se llevó a cabo esa transferencia los pocos usuarios que disfrutaban del servicio de teléfono quedaban incomunicados a las seis de tarde y los fines de semana, cuando la señora que trabajaba como operaría del servicio se retiraba a descansar su casa.

Con la llegada de las primeras centrales automáticas, del tipo paso a paso, que llegaron al país comienzos de los años treinta del siglo XX e importadas por la concesionaria inglesa, fue que la red de telefonía empezó a crecer en Venezuela y a profesionalizarse la forma de operarla y mantenerla. De hecho, la influencia inglesa en los procesos de trabajo de lo que sería a posteriori la CANTV esta marcadamente influenciada por esa escuela.

Hago un aparte, en mis años de aprendiz en CANTV, cuando aún existían centrales analógicas paso a paso[6], fabricadas por Siemens y Strowger, los procesos de ajustes de selectores, mediciones y tomas de «permanentes»[7], rutinas de limpieza en bancos de selectores y equipos de electrógenos, los procesos de supervisión y el llenado de cuadros estadísticos de tráfico, seguían los rigurosos estándares dejados por los ingleses.

La operación y mantenimiento de las centrales automáticas paso a paso, debido a la complejidad que introducían, dejo un legado en el proceso de gestión de administración, operación y mantenimiento de CANTV que se mantuvo más allá de los noventa.

Las primeras centrales paso a paso, que llegan al país, son las Strowger, inventadas y patentadas, por Almon Strowger, dueño de una funeraria, que, cansado de tener una línea de cada operador telefónico, para poder comunicarse con cada uno de sus clientes, le dio paso a la creatividad. La primera de estas centrales empieza a operar en Caracas, en enero de 1.928, cuando The Telephone and Electrical Appliances Company la instaló en su sede principal, situada en la esquina de La Gorda, que durante muchos años y hasta principio de los setenta sería la sede la CANTV, a la postre sustituida por el emblemático edificio NEA, de la Avenida Libertador.

Dos años después la empresa inglesa sería comprada por la recién fundada CANTV Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela. Una idea de cómo evolucionó el servicio lo reseña Spiritto en su trabajo, «en 1.883 apenas existían en Caracas, cien suscriptores, cuatrocientos en 1.888, un mil trecientos en 1890 y dos mil quinientos en 1912»,  

Todo esto ocurre a comienzos del siglo XX, sus primeras dos décadas, revisten a Venezuela de una profunda transformación política y social y el teléfono jugaría un rol en esa transformación. Durante esos años, un país previamente disgregado y anarquizado se convierte en una autocracia centralizada bajo el mando de un caudillo poderoso que empieza a darle identidad al país, Juan Vicente Gómez[8]. La dispersión geográfica de recursos fiscales y fuerzas militares da paso a un control central monolítico sobre el poder económico y fiscal del Estado. Sobre esta base empiezan a configurarse en Venezuela los primeros regímenes de concesiones, resaltándose los que genera el notable venezolano Gumersindo Torres, Ministro de Fomento de Gómez, y padre de la primera Ley de Hidrocarburos que se desarrolla en Venezuela. Estos regímenes influenciaron todo el modelo de concesiones que desarrollaría el Estado venezolano durante gran parte del siglo XX, entre ellos telecomunicaciones.

A partir de ese año 1.928 se inició un proceso de modernización de la red nacional de telefonía, que permitiría la entrada de las centrales paso a paso del tipo Siemens F-100, que arribarían a finales de la década de los treinta, vendidos por la empresa alemana Siemens. Compañía que muy a pesar de su longeva historia en este sector no sobrevivió a los embates del convergente mundo de las telecomunicaciones del siglo XXI.

Para 1.930 llegaron al país los primeros sistemas de líneas abiertas o radios alámbricos para las transmisión de señales de radio analógico, con los que se esperaba atender la conectividad interurbana y que le darían inicio al sistema de telecomunicaciones que tuvo el país hasta 1991, año en el que el proceso de apertura transformó por completo al sector venezolano.

«Entre 1.912 y 1.930 los usuarios de telefonía pasaron de dos mil quinientos a siete mil, lo que representa un crecimiento acumulado del ciento ochenta por ciento». El incremento de clientes justificó el inicio de la sustitución de centrales manuales por centrales automáticas, por ello y debido a la inversión que esto representaba, la empresa inglesa le estuvo solicitando al gobierno venezolano, por intermedio del al Ministerio de Fomento, reiterativamente y durante tres años a partir de 1927, un aumento de tarifas, con el objeto de amortizar la inversión realizada.  

El gobierno de Juan Vicente Gómez, a las puertas de una crisis económica que se traduciría en el endeudamiento de los agricultores, el desempleo generalizado y las protestas estudiantiles que desembocarían en el conflicto del año 28, que por cierto dio origen a la llamada Generación del 28[9], negó el aumento de tarifas.

El Ministro de Fomento le recordó a la empresa su condición de concesionaria y las atribuciones del gobierno nacional de «sujetar la expedición de tales permisos a una tarifa determinada según se haga el servicio permitido, cumpliendo el deber irrenunciable que tiene, como personero de la comunidad, de no abandonar nunca los intereses generales a merced de un interés privado.»  

En 1.930 el Ministerio de Fomento le otorgó a Félix Guerrero la concesión para la construcción de una red telefónica de alcance nacional. Posteriormente, Guerrero se asoció con Manuel Pérez Abascal y Alfredo Damirón y entre los tres fundan la CANTV, que se inicia comprando a distintas empresas que ya operaban el servicio de telefonía local en el país, entre ellas The Telephone and Electrical Appliances Company, que ante la negativa del aumento de tarifas toma la decisión de vender sus activos y retirarse del país.

Esta compra es la que da inicio a la CANTV que hoy conocemos. Y ayuda a entender su fuerte cultura organizacional, al menos mientras no fue la irreconocible empresa socialista que hoy tenemos. CANTV se fue extendiendo a lo largo del país, para prestar el servicio básico y de larga distancia nacional, que en sus inicios era ofertado sobre las líneas telegráficas para las comunicaciones nacionales, este por cierto es el origen de las líneas abiertas o sistemas de radio alámbricos.

Luego aparecerían las primeras llamadas de larga distancia nacional efectuadas por transmisores de radio. Spiritto comenta que los primeros sistemas estaban instalados entre Tapatapa y Santa Rita, estado Aragua, donde existían dos receptores de 10 KW cada uno.

En 1.931 se inauguró el servicio de la larga distancia internacional o LDI, prestado por el Ministerio de Fomento. El general Juan Vicente Gómez hizo la llamada inaugural a su embajador en Alemania. La única central de larga distancia del país se encontraba en Maracay, Estado Aragua y el que los sistemas de radio y la central de LDI, estuviese en ese estado y esa ciudad, responde al hecho histórico de que el General Gómez tenía su asiento en la Mulera, Maracay, desde donde gobernaba Venezuela, cuando era considerado como el «Amo del Poder».

El servicio de LDI, se había establecido con EE.UU., por lo que las comunicaciones con Europa se hacían a través de Nueva York. Para la época existían doce canales disponibles con esa ciudad y se hacían doscientas llamadas diarias con una tarifa de diez bolívares por minuto, algo así dos dólares por minuto. Las llamadas a Europa eran mucho más costosas La primera lista de tarifas estipulaba precios por minuto que iban desde ciento cincuenta bolívares para Alemania, ciento cincuenta y cuatro con cincuenta céntimos para Francia, ciento sesenta para Italia hasta ciento sesenta y cinco para Inglaterra y el Reino Unido.

En la Constitución de 1.914 se incorporaría la potestad del Gobierno Nacional para regular el servicio telefónico. El artículo 79, ordinal 3, facultaba al Presidente de la República para reglamentar todo lo relacionado con la materia, lo que puede ser considerado el origen formal de la regulación en Venezuela.

Nadie pudo imaginarse que la telefonía fija, con esta historia, dejaría de ser tan relevante para el desarrollo nacional, para darle paso a los datos, la telefonía móvil, Internet y la convergencia tecnológica.


[1] fue un militar, estadista, caudillo, diplomático, abogado y político venezolano, general durante la Guerra Federal, se desempeñó como Vicepresidente de la Republica y Ministro de varias carteras, antes de ser Presidente de Venezuela en tres ocasiones (1870-1877, 1879-1884, y 1886-1888).

Apodado «El Ilustre Americano» es considerado, en la historiografía venezolana, como el ejemplo del autócrata Ilustrado. Como gobernante promovió importantes cambios. Venezuela en materia económica, educativa y política, pero fue personalista y despótico en el ejercicio del poder.

Su permanencia como presidente del país durante tres períodos que suman casi 14 años se complementó con 6 años de «gobiernos elegidos por él» Francisco Linares Alcántara (1877-1878), José Gregorio Valera (1878), Joaquín Crespo (1884-1886) y Hermógenes López (1887-1888). Estas dos décadas son conocidas en como el «guzmanato» o «hegemonía guzmancista»

[2] La Guerra Federal, también conocida como Guerra de los Cinco Años, fue el enfrentamiento militar entre tendencias conservadoras y liberales en la Venezuela del siglo XIX.  Los conservadores se oponían a modificar el orden social establecido luego de la guerra de independencia de Venezuela, incluyendo entre otras cosas el sistema electoral. Por su parte los liberales, proclamaban los ideales de libertad e igualdad y eran conocidos con el nombre de «federalistas» ya que el federalismo y la autonomía de las provincias eran sus reivindicaciones principales.

[3] Se le bautizó de esta manera por ser el más grande ejemplo o representación del “Autócrata Ilustrado”, preocupado en promover cierto progreso en Venezuela, se le consideraba un hombre culto y preparado cultural, pero siempre concentrando el poder en su persona.

[4] «Bill and Keep» (BAK) o «Sender Keep all» (SKA) es un mecanismo que establece un valor de interconexión basado en una regla de reciprocidad que consiste en eliminar los precios de terminación entre operadores con redes interconectadas en dos vías. Esto implica que cada operadora asumirá el costo de prestar la interconexión. Cada operador factura las llamadas originadas en su red y retiene la parte correspondiente al cargo de terminación, el cual utiliza para cubrir el costo de sus llamadas entrantes.

Este método parte de la premisa en el que el tráfico de entrada y el de salida entre operadores está balanceado; es decir, que el tráfico originado en la red «A» hacia la red «B», es similar al tráfico generado por la red «B» y terminado en la red «A», equilibrando el pago.

El modelo se distorsiona cuando existen redes con volumen de tráfico asimétrico, por lo que se han originado esquemas híbridos que mantienen parte del mecanismo de «quien llama paga», para recuperar el costo al por mayor cuando el tráfico no esté equilibrado. En el esquema de un BAK híbrido existe un cargo de interconexión, calculado en base a un método orientado a costos, para los excesos de tráfico de terminación, sin embargo, estos dejan de lado la simplicidad y facilidad de aplicación que el BAK ofrece.

[5] Central analógica de control común a relé y selectores electromagnéticos.

[6] En estos sistemas la actuación del abonado llamante en su aparato telefónico es la que comanda, paso a paso, los consecutivos elementos de selección que componen la central de conmutación. Este «control» lo hacía el abonado sobre su disco de marcar, o sobre pulsadores en las primeras versiones, enviando sobre su línea los sucesivos trenes de impulsos asociados a cada cifra o digito, del número identificativo al abonado llamado. Dichos impulsos se generaban con el retroceso del disco al liberarlo después de hacerlo girar previamente hasta el tope con mayor o menor recorrido, según el digito discado. Con cada digito marcado en el disco del teléfono se generaba en la central telefónica, un paso de selección en los equipos. También era conocidas como centrales automáticas decádicas.

[7] refiere a los abonados que dejaban equipos de línea retenido bien porque estaban averiados o bien porque dejaban la bocina descolgada

[8]Juan Vicente Gómez Chacón fue un dictador, político y militar venezolano que gobernó Venezuela desde 1908 hasta su muerte en 1935. Su logro más notorio fue la conformación del Estado moderno en Venezuela, la hacienda pública cuyo modelo se mantuvo hasta entrada la década de los noventa, la eliminación de los caudillos criollos y la cancelación de las deudas de la nación

[9] Grupo estudiantes universitarios que protagonizaron en el carnaval caraqueño de 1928 un movimiento de carácter académico y estudiantil que derivó en un enfrentamiento con el régimen de Juan Vicente Gómez. De esa generación nacieron los modernos partidos en Venezuela.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s