Algo a los Santos*

Publicado el septiembre 2, 2018

Conteniendo la risa, nos arrodillamos ante las imágenes de aquel altar no sin antes presentarles nuestros respetos a los santos y preguntarles: ¿Cuánto falta…?

Fidel Salgueiro

*Este artículo de prensa fue publicado en la edición impresa del diario El Universal de Caracas el 18 de enero del 2003.

Completamente borracho el custodio del altar nos abordó en la entrada de la mugrienta habitación convertida en improvisada capilla. Dentro, otro custodio aún más borracho nos explicaba por qué brujos y astrólogos visitaban tanto el palacio de Miraflores.

 

Conteniendo la risa, nos arrodillamos ante las imágenes de aquel altar no sin antes presentarles nuestros respetos a los santos y preguntarles: ¿Cuánto falta…?

 

Siendo alguno de los santos patrones del alcohol y los placeres carnales, no debía extrañarnos que los vigilantes de aquel altar, como acto de “devoción”, se pasasen todo el día bebiendo caña clara, cantando alabanzas, y cogiendo espectaculares borracheras. Sin embargo, aquellos custodios, devotos de la brujería, ante nuestras inagotables preguntas sobre el destino del país, su presidente y si esta pesadilla tendría este año algún final, nos respondieron con la lengua patinando en alcohol la siguiente sentencia “Con el propósito de otear el horizonte y de arrojar algo de luz sobre qué nos deparará a los venezolanos el año 2003, los espíritus hablaron para predecirnos el futuro y determinaron que el año viene cargado de signos preocupantes de “desespero y precipitación”. [1]

 

Si resultara verdad lo que algunos dicen por ahí, en el campo venezolano no quedará vivo este año ni un solo gallo blanco, incluso aquellos criados en el balcón [2]. Varias recomendaciones nos entregan, “tener paciencia, la carrera es de resistencia y no de velocidad, ir a votar y repensar a Venezuela. Nos recuerdan que el gobierno, a estas alturas, le juega solo a los brujos”.

 

En realidad, nos espera un año difícil, lo acaban de anunciar los santos, muy a pesar del ministro de Cordiplan [3], que siempre invoca a los buenos pensamientos. Y hasta Gaviria [4] que, en su mejor imitación, una noche de Altamira, nos sugirió no comer más granos, por aquello de darle un chance a la Mesa de Negociación.

 

De modo y manera que avisados estamos. La próxima vez que destapemos una botella de algún licor noble, “echémosles” algo a los santos [5].

 

Publicado el septiembre 2, 2018

Fidel Salgueiro, escritor venezolano. Escribe desde Barcelona, España.

 

[1] En Venezuela siempre ha sido tradición, y era costumbre de El Diario El Nacional, publicar las predicciones de los Babalaos o sacerdotes de la Santeria, sobre lo que los Santos y Orichas deparaban para Venezuela.

 

[2] Una de las consignas de Chávez en su primer periodo fue el invento de los gallineros verticales, o cría de animales en apartamentos.

 

[3] Al frente de Cordiplan (Ministerio de la Planificación Económica) estaba el Dr. Felipe Pérez Martin, que aludía permanentemente la frase “si pensamos que todo va bien irá bien”. La verdad nunca nos fue bien y siempre hemos ido peor.

 

[4] Al momento de escribirse el trabajo estábamos próximos a suspender el denominado paro cívico nacional. La oposición estaba en ese momento representada por la Coordinadora Democrática y el gobierno por los Ministros José Vicente Rangel y Aristóbulo Isturiz, de mediadora se encontraba la OEA, Organización de Estados Americanos, en cabeza de su Secretario General, Cesar Gaviria.

 

[5]

La Magia más sincrética del mundo*

El ritual consistía en ofrendar una botella de ron a una vieja, a una caja de madera, delante colocaban una barrera de sal, la tapaban y comenzaban a invocar al diablo.

*Publicado el 23 de febrero del 2003 en la edición impresa del diario El Universal

Fidel Salgueiro

“Ungüentos para conseguir divisas: Perejil de sembradío vertical, zanahoria acuática cultivada en bañera de apartamento de la clase media, trébol de cinco hojas, nuez de verruga, sangre de pollo de balcón y aceite. Después de haberlo cocido durante algunas horas, se le añade éter sulfúrico. Ayuda y además protege”.

Llegamos a Caracas en plena ofensiva revolucionaria, el Gobierno está en el turno al bate. El objetivo de nuestro viaje, presenciar la brujería hecha en el palacio de Miraflores[1].

Habíamos gastado mucho dinero, y recorrido miles de kilómetros, para investigar uno de los aspectos más increíbles de la brujería y sus trabajos contrarrevolucionarios. Según algunos relatos obtenidos en un viaje anterior a Cuba, donde también han tratado de derrocar al líder de la revolución con estos métodos, se trataría de un trabajo hecho por un tipo de brujos que utilizan la ayuda de seres no humanos, es decir no se trata de animales comunes y corrientes como los gallos, sino de criaturas reales que, a través de ciertos rituales secretos, pueden ser materializados en nuestro mundo.

Por cierto muy bien descritos, al pueblo venezolano, en el programa “Aló Presidente”.[2] Hace unos años un brujo muy famoso de Caracas, el mismo de la canción de Billos, comentaba que en una casa, en la periferia de Miraflores, trabajaban con “diablos”.

El ritual consistía en ofrendar una botella de ron a una vieja, a una caja de madera, delante colocaban una barrera de sal, la tapaban y comenzaban a invocar al diablo.

Al cabo de un buen rato, de la caja salían voces que pronosticaban el futuro. Al destapar la caja, aparecía una cara con la misma descripción presidencial, una mezcla entre demonio y cabra, y era, seguramente, la misma que vieron un Pérez un 4 de febrero, y otro Pérez el día que se fue volando en una vaca sagrada.

Así que no tendría nada de raro, que a cualquiera de los presidentes le pasara lo mismo. Total, Venezuela es un país tan complicado, que además de un hervidero político, debe también librar sus luchas democráticas en el más allá.

Publicado el 02 de  septiembre de 2018

[1] Al momento de publicar este artículo se comentaba en Venezuela que en el Palacio de Miraflores se hacía brujería y Chávez era un devoto de esto. Posteriormente el periodista David Placer confirmaría esta afirmación,  con el trabajo investigativo sobre Chávez y la brujería que quedaría plasmado  en su libro “Los Brujos de Chávez”, publicado en el 2015.

 

[2] En el Programa “Alo Presidente” del 16 de febrero de 2003, Chávez denunciaría: “Me tenían una brujería. Pero seguro me tenían una brujería ¿cómo se llama esto? De Vudú. Por allá apareció. Miren, cerca de Miraflores en los alrededores aparecieron cuatro animales unos bichos raros que yo vi uno, que me lo trajeron ¿qué animal es éste? Parece el diablo vale Un animalito muerto, yo no sé qué animal es ése, pero es un animal raro con unos ojos satánicos así huecos y unos colmillos. Y entonces yo le dije a los muchachos “boten a ese bicho de aquí” ¿jejeje? Boten a ese bicho de aquí. Y resulta que empezaron a investigar, y habían otros animales en la otra esquina y en la otra esquina en una forma de cruz consiguieron cuatro animales de esos vale y tenían por dentro metidos un poco de cosas unos papeles unas piedras ¿no?, me tenían montado un trabajo de Vudú, esos son los golpistas ahora, se metieron a brujo también los golpistas ¿jeje?, están tan desesperados que mandaron a buscar como doscientos brujos –no estoy mamando gallo, no estoy inventando- hasta eso han llegado a hacer lo que llaman ¿cómo es?, montar un trabajo y me tiraron a sacar ¡mire! me tiraron a sacar porque me lanzaron Vudú. Sí, Vudú”.

 

Revolución de Otoño*

Nosotros, que tenemos la mala costumbre de llegar tarde a todos lados, llegamos tarde a la moda de las revoluciones.

*Publicado  en La edición impresa diario El Universal de Caracas el 24 de julio del 2002

FIDEL SÁLGUEIRO

Nosotros, que tenemos la mala costumbre de llegar tarde a todos lados, llegamos tarde a la moda de las revoluciones. Así fue como nos tocó esta insípida, tan inútil a la hora de calmarle el llanto a los rezagados de siempre.

“A 21 años del 4F la revolución avanza a paso de vencedores”, es el encabezado del diario Por Ahora, dirigido por Barreto; en sus adentros se lee: “Órgano de agitación, organización, propaganda”.

Al llegar al centro de Caracas, lo primero que llama la atención del visitante es el gran mercado del pueblo, amalgama de tarantines, cuya cobertura va desde lo que fue el mercado de Quinta Crespo, hasta el famoso Puente Llaguno[1], llamado hoy Arco del Triunfo de la Revolución; en sus paredes reposa la frase: “Aquí derrotamos a la contrarrevolución el 11 de abril d 2002”.

El Hotel Caracas Hilton es ahora el “Caracas Bolivariana”[2], y en sus terrazas el visitante se sorprende al encontrar un inmenso galpón usado para cría de pollos. El “pollo de balcón”, como se  le conoce, es uno de los principales rubros de exportación de la revolución y es parte de una estrategia auto-abastecimiento nacional, financiada con los fondos del Banco del Pueblo. Es muy común ver en cada balcón un corral con dos y tres pollos de cría acompañados de pequeños cultivos de tomate, perejil y cilantro.

La Caracas del 2013 es una ciudad repleta de vallas publicitarias cargadas de contenido revolucionario. Abundan el “Patria o muerte” y “Esta es una revolución pacífica pero armada”, también resaltan las que promocionan los caballos y el Kino[3], vicios con los cuales la revolución convive, por ser parte de la cultura popular.

Hugo I[4] sigue siendo líder del proceso y es, además, presidente del Ejecutivo, la Asamblea y el partido; Cilia[5], su vicepresidenta en todo; Lina[6], la aguerrida, es alcaldesa mayor; Freddy Bernal[7], ministro de Defensa de la revolución; Diosdado[8] dirige la nueva trova bolivariana, es el rey del cinismo y humor negro; Richard[9], el héroe del arco del triunfo, es ministro del Interior; Iris[10], la comandanta fosforito, procuradora nacional; Nicolás[11], preside la Federación Única Revolucionaria de Trabajadores Informales; Carreñito[12], jefe de inteligencia; Tarek[13], continúa como poeta de la revolución y escribe junto con Isaías[14] un poemario revolucionario y Elías[15] y  Adina[16] regresaron a la Universidad Central, ella como rectora, él para dirigir el comité de defensa del precio del comedor universitario a 2 bolívares.

El hueso en la garganta de la revolución, en opinión de sus dirigentes, es la migración[17] de balseros venezolanos hacia Cuba. País que, al acogerse tres años atrás al modelo de apertura, de los países socialistas en la década de los 90, se ha convertido en la economía más pujante de la América Latina. Los cubanos llaman su proceso “Guaguancó con Apertura”. Mientras tanto, a falta de Fidel, la izquierda parisina, por siempre antinorteamericana, se regocija con las ocurrencias de Hugo[18] y su revolución.

Imagen de Marcus Wirth en Pixabay

Publicado el septiembre 2, 2018

Fidel Salgueiro es escritor y articulista. Reside en Barcelona

[1] Puente Llaguno es el nombre de un paso vehicular elevado de la Avenida Urdaneta, situado a unos doscientos metros del Palacio de Miraflores, que recorre perpendicularmente sobre la Avenida Baralt, en el centro de Caracas. El puente recibe su nombre de don Felipe de Llaguno y Larrea, un distinguido vecino de Caracas del siglo XVIII.

Es conocido por los eventos de la Masacre de El Silencio, un término acuñado por los medios de comunicación venezolanos haciendo referencia a los hechos ocurridos en el centro de Caracas durante una marcha multitudinaria hacia el Palacio de Miraflores para pedir la renuncia del presidente Chávez, ocurrida el 11 de abril de 2002, donde perdieron la vida diecinueve ciudadanos venezolanos.

Desde ese puente se hicieron disparos, dependiendo de quien proporcione la versión se advierte que esos disparos fueron hechos por simpatizantes del presidente Chávez para frenar a la marcha opositora o para defenderse de los disparos efectuados por la Policía Metropolitana contra los simpatizantes del presidente Chávez apostados en Miraflores.

Esos eventos forzaron la renuncia del presidente ante el alto mando militar, lo que generó un vacío de poder y devino en un infructuoso golpe de estado. El 13 de abril el mandatario venezolano fue restituido en el poder por un grupo de militares encabezados por Raúl Baduel, hoy en prisión por ser considerado enemigo del régimen de Chávez.

[2] Actualmente es conocido como Hotel Venetur Alba Caracas, en 2007 se le dio el nombre de Hotel Alba Caracas y en 2010 fue pasado completamente a control del estado venezolano. Es un hotel 5 estrellas ubicado en pleno Centro cultural y financiero de Caracas, era el segundo hotel del país y ha caído hasta el puesto 68 de 86 hoteles en Caracas en las webs puntuadas por visitantes, por las deficiencias en sus instalaciones

[3] Lotería de combinación de dieciséis números.

[4] Hugo Chávez fue reelecto en 2012 y en 2013 falleció.

[5] Cilia Flores, es la esposa de Nicolas Maduro, se convirtió en primera combatiente. Es la forma revolucionaria de llamarla primera dama.

[6] Hugo Chávez llegó a calificarla de «indomable» por su conducta violenta y exagerada, y le llamó la atención de forma pública en diferentes oportunidades. En una de sus últimas referencias a ella, el presidente Chávez comentó que era «una buena mujer, pero (…) tiende a la anarquía». Estuvo vinculada a algunos de los grupos llamados colectivos. Falleció en el año 2011.

[7] Es un jefe de policía. Fue alcalde del municipio Libertador de Caracas desde el 2000 hasta 2008. Actualmente es el Coordinador Nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), anteriormente fue ministro para la Agricultura Urbana o desarrollo de gallineros verticales.

En 2011, Freddy Bernal fue incluido en la Lista Clinton o Lista Kingpin, acusado de facilitar la venta de armas entre el gobierno de Venezuela y las FARC. La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC, siglas en inglés), emitió sanciones sobre él y otro grupo de altos funcionarios venezolanos cercanos al expresidente Hugo Chávez Frías por supuestos vínculos con el tráfico de estupefacientes

[8] Diosdado Cabello. Fue gobernador del Estado Miranda y presidente interino de Venezuela el 13 de abril de 2002; fue Ministro de Obras Públicas y Vivienda y fue el sexto presidente de la Asamblea Nacional, está casado con Marleny Contreras, actualmente ministra de Obras Públicas. Es también hermano de José David Cabello, director del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT).

El 30 de julio de 2017 fue electo constituyente a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de 2017 y posteriormente en junio de 2018 fue designado presidente de dicha instancia. Desde 2014, conduce el programa de TV  Con El Mazo Dando transmitido por el canal Venezolana de Televisión (VTV). En 2018 fue sancionado por el gobierno de Estados Unidos.

[9] Richard Peñalver fue uno de los cuatro pistoleros reconocidos en imágenes de medios de comunicación de haber disparado desde el Puente Llaguno en Caracas el 11 de abril de 2002 durante una marcha hacia el palacio presidencial de Miraflores; su defensa fue asumida por Maikel Moreno, actualmente presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.

Peñalver fue condenado por los hechos y luego beneficiado con amnistía en 2007 por la fiscal Luisa Ortega Díaz y el presidente Hugo Chávez. El 12 de abril de 2015 fue condecorado por Aristóbulo Istúriz, entonces gobernador del estado Anzoátegui, con la Orden Casa Fuerte de primera clase.

El 2 de abril de 2018 la dependencia de la policía en Santa Cruz de Tenerife registró que Richard Peñalver solicitó asilo político en España

[10] Iris Varela. Actualmente es la ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario de Venezuela.

[11] Nicolas Maduro, designado por Hugo Chávez como su sucesor, fue electo presidente de Venezuela en el año 2013, en un proceso electoral controversial, cargado de vicios y muy cerrado. Continua al frente de la primera magistratura.

[12] Pedro Carreño ha servido de diputado y ministro del Interior. Actualmente es constituyentista a la Asamblea Nacional Constituyente. Es famoso por el comentario en el cual aseguraba que DIRECTV usaba sus receptores de señal de televisión satelital para espiar en los hogares venezolanos

[13] Tarek Willam Saab sigue siendo poeta. La Asamblea Nacional Constituyente, promovida por Nicolás Maduro, lo designó como Fiscal General de la República

[14] Isaías Rodríguez ha sido vicepresidente ejecutivo, Fiscal General de Venezuela, y segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de 2017.

[15] Elías Jaua, ha desempeñado varios cargos en la revolución entre ellos el de vicepresidente de la Republica y ministro de Educación. Se mantiene al lado de Nicolas Maduro

[16] Fue vicepresidenta de la Republica, artífice del Control de Cambio y directora del Banco Interamericano de Desarrollo hasta el 2015, es cercana al gobierno de Nicolas Maduro. A mediados de los 60, estuvo en prisión por un supuesto atraco a mano armada.

[17] Actualmente Venezuela vive un éxodo migratorio sin precedentes en la historia de América Latina, que según algunos datos alcanza los 5 millones de personas, 2 millones de los cuales han salido en los últimos tres años. Evidentemente Cuba no es el destino, pero es bueno resaltar que el país antillano se encuentra inmerso en un proceso de flexibilización de su economía, todo lo contrario al caso venezolano donde los controles se acentuan.

[18] Fidel Castro se retiró parcialmente de la escena política en 2006, a causa de una enfermedad y lo hizo definitivamente en 2008. Falleció en 2016, cuatro años después de Hugo Chávez, quien igualmente cayo victima de una enfermedad terminal en 2010 y falleció en 2012 antes de cumplir los 60 años, tal como se lo profetizó Cristina Marksman, conocida como la bruja de Chávez

Lee un capitulo de la novela La mirada del mar

Modesta 

Al día siguiente la madre de Cristóbal se despertó más temprano que de costumbre; sin alterar la expresión serena de sus ojos, atravesó el torrente de luz de la cocina, preparó café, se sirvió una taza con leche y dejó el resto en la greca para que sus hijos, tan pronto se levantasen, disfrutasen del negro brebaje.

Desayunó un trozo de migote de pan con aceite, limpió sus manos en el viejo delantal negro, cogió su rosario y caminó en dirección a la iglesia del pueblo. Caminó despacio, llena de aflicción y temores ocultos; se preguntaba si no había sido un error permitirle a su marido que le pusiera a su hijo mayor el nombre de Cristóbal en honor al aventurero descubridor de América. «Los nombres tienen su propia fuerza y este, en particular, lo tiene y algún día despertará en él la maldición del viajante, y el mar me lo robará», pensaba la mujer.

No consiguió terminar el pensamiento. Suspiró profundamente mientras se concentraba en vano ante aquella realidad. Su hijo, muy a su pesar, era un hombre de mar y no podía competir con eso. La verdad era que siempre había sentido que pugnaba con las saladas aguas del océano por el amor de su hijo, y estas le habían ganado.

Desde muy temprano se había inclinado por el oficio de marinero. Primero fueron sus sueños infantiles de grumete, luego aprendió en detalle los oficios propios del pescador: curar y limpiar los botes, hacer amarras y nudos, preparar cebos y carnadas, arreglar y lanzar redes. Cuando tuvo más edad se convirtió en pescador de los pequeños botes pesqueros que practicaban la pesca artesanal. Asimiló todo lo que tenía que ver con el manejo de las velas, los gratiles, las balumas, los sables, las escotas y las jarcias. Se esforzó por comprender las

corrientes marinas y los vientos alisios, por aprender a hablar con las estrellas para evitar quedar a la deriva en alta mar, a usar un reloj como puntero y a manejar el sextante.

Todo lo necesario y más para comprender y respetar la inmensidad del océano. Cuando tuvo suficiente conocimiento se alistó en las embarcaciones de mayor calado, donde llegó a vivir largas jornadas de pesca en alta mar, la mayoría entre diez y quince días, en el norte de África y frente a las costas de Dakar. Y tan pronto tuvo la oportunidad aprendió toda la simbología de la Ciudad Nave de San Cristóbal de La Laguna, la ciudad de los marineros, tal como se lo había indicado uno de sus sueños.

Modesta siguió caminando en dirección al templo mientras sus pensamientos ascendían hacia ella y oprimían fuertemente su corazón. «La culpa fue sin duda de mi marido, por bautizarlo con ese nombre cuando pudo llamarlo José», seguía pensando. Aceptó el nombre, muy a regañadientes, porque el padre Mario al momento de bautizarlo le mencionó que Cristóbal significaba «el que lleva a Cristo», que no tenía nada que ver con el mar.

Ella, devota creyente y ferviente católica, tomó aquello como una buena justificación para evitar que su hijo se enamorase perdidamente del mar; pero vivir en una isla hacía de aquello una tarea harto difícil.

En ese momento, sentía en su corazón una mezcla de alegría, angustia y sufrimiento; no encontraba palabras para expresar sus emociones, solo pensaba: «Mi hijo no nació para las faenas del campo como tal vez lo hicieron sus hermanos». Continuó caminando y envuelta en medio de todos esos pensamientos y recuerdos cuando vio alzarse frente a ella la iglesia de Playa Blanca, blanca, menuda, como hecha de brumas de mar.

Entró al templo y se persignó. El sol matutino se filtraba tímidamente por los agujeros del tejado permitiéndole ver el rostro de la patrona, la Virgen del Carmen. Se sentó en un banco frente a la imagen de la santa y abrió sus ojos pugnando por una explicación. Volvió a persignarse y, rosario en mano, empezó a murmurar lo que parecían rezos de avemarías y padrenuestros. Cuando concluyó, abrió un diálogo silencioso y cristalino desde el fondo de su corazón con la virgen.

—¿Me lo cuidarás? Es grande, valiente, buen hijo, pero aún debe aprender cosas. Cuando sienta hambre, ¿quién lo saciará? Tú fuiste madre y sabes que toda madre, desde que lleva a su hijo en el vientre, trata de darle bocado.

» Y si no encuentra la felicidad, ¿me lo devolverás? Porque en mi regazo siempre será mi pequeño hijo.

» Cuando sienta frío en alta mar, ¿le darás calor? ¿Lo protegerás con tu manto? ¿Lo cubrirás con tus brazos como yo lo hice cuando apenas era un niño?

Dejó vagar la mirada a su alrededor. Los candelabros asomaban pálidos trozos de vela, tal vez con las peticiones de otras mujeres. Con los ojos conmovidos por el llanto, contempló al santo niño y a la Virgen del Carmen, las únicas efigies en las cuales tenía puesta su atención.

Entre lágrimas revivió cada capítulo de la infancia de su hijo. Lloró mucho y por largo rato. Luego se levantó del banco donde había permanecido sentada, se persignó nuevamente y salió por las puertas laterales del templo para ir de regreso a casa.

Mientras caminaba iba pensando: «Nosotros, las gentes de estas sufridas islas, sentimos todo, pero nos cuesta trabajo entenderlo. La vida nos golpea y nos desgarra por todas partes». Caviló sobre esta y otras cosas que la perturbaban como madre.

Luego pensó que era muy probable que sus hijos ya se hubiesen levantado, por lo que decidió apurar el paso. Llegó a su hogar, se introdujo sigilosamente a la cocina y se tropezó con Cristóbal, quien impacientemente la esperaba para conversar. Sus hermanos menores ya habían salido para la faena. El más chico, a alimentar a los cerdos y los otros dos, de camino al huerto familiar. Cristóbal y Modesta estaban en ese momento a solas.

Las arrugas de su rostro hablaban por sí solas de lo que había vivido y padecido por sus hijos, y sus ojos agrandaban su expresión en señal de preocupación por una conversación que no deseaba sostener con su hijo.

—¡Buenos días, hijo! ¿Te pasa algo? —preguntó ella.

Él respondió con un gesto de negación.

—Entonces ¿por qué no has salido de faena? Me miras de forma extraña, ¿me quieres decir algo? —Modesta, al igual que todas las madres, había nacido con el don de la premonición y podía anticiparse a los sentimientos y pensamientos de su hijo. Volvió a preguntarle, evitando en lo posible demostrarle que sabía lo que estaba ocurriendo—: Hijo, pensaba que habías salido con el viejo Cabrera y su tripulación a pescar… pero sigues aquí. ¿Te ocurre algo?

Cristóbal se quedó mudo por un buen rato y, cuando Modesta estuvo a punto de darle la espalda para seguir a la estufa, Cristóbal tomó un largo sorbo de café en su añejo tazón de peltre, y seguidamente le respondió:

—Mamá, no quise embarcar con ellos, necesitaba hablar con usted. Tengo algo importante que comentarle.

—No me asustes, hijo. ¿Qué te pasa?… Espero que sea que te me has enamorado de

alguna de las niñas de la iglesia. Las dos hijas de María son muy guapas. —Con esas palabras Modesta trató de prolongar la conversación para evitar enterarse de aquello que no deseaba escuchar, lo que parecía inevitable. Su hijo ya era un hombre, en cualquier momento debía marcharse para hacer su propia vida.

Respirando pausadamente le respondió:

—Mamá, he decidido abandonar Lanzarote.

—¿Qué…? ¿A dónde vas? —preguntó ella.

—Me marcho a Venezuela, quiero probar suerte.

—¿Venezuela, hijo? Pero, por Dios, ¡qué viaje tan largo!… Y ¿por qué Venezuela?, ¿Qué buscas ahí? ¿Cómo te irás hasta allá?

—Buscó mejores derroteros, pero sobre todo quiero ayudarte. Aquí simplemente no puedo, no nos alcanza el dinero. ¡Mira tus manos! No se merecen el maltrato al que están expuestas de tanto lavar y planchar ropas ajenas para darnos de comer. Usted y mis hermanos se merecen una mejor vida, y aquí en estas islas no tenemos eso.

—Hizo una pausa y exclamó—: ¡La verdad, mamá, ni para Dios ni para Franco existimos! —Sus azules ojos se clavaron en el rostro de su hijo; permaneció en silencio, como intentando añadir algo, pero no encontró palabras.

Los fuertes rayos de sol entraban por la ventana de la cocina como escarapelas doradas. En alguna parte de la costa, las gaviotas lanzaban convincentes sonidos al océano Atlántico que entraban por las ventanas y el pórtico de su hogar. Modesta miró a su alrededor y soltó una lágrima. Intentaba contener el llanto que arrastraba por dentro, pero no pudo evitar que un par de pequeñas gotas de sufrimiento se resbalasen por sus mejillas.

—Sabía que esto iba a pasar. Por eso hoy me fui temprano a hablar con mi virgencita para pedirle que no te alejara de mí, que te cuidara. Pero, como dicen en este pueblo, «debe ser que rezo tan bajo que ni Dios ni mi virgen me escuchan».

—Mamá, no llores, por favor. Sabes qué debo hacerlo, aquí no tenemos futuro.

—Tras una pausa, en un tono que no dejó ningún margen para la duda, comentó—: Me duele dejarla, pero creo que es la única manera de ayudarlos, son muchas las historias que hay sobre Venezuela y sus oportunidades.

Ella lo interrumpió y no lo dejó terminar la frase.

—También son muchas las historias de fracasos…

Cristóbal no deseaba justificarse. Ya había tomado una decisión, por lo que siguió adelante con su relato.

—Anoche estuve con Jonay y otros dos amigos. Antonio, su hermano, ¿lo recuerdas?, ya tiene trabajo en una empresa de construcción y lo mandó a buscar. Le ha comentado en una carta que ese país es una tierra de oportunidades para el que quiere trabajar, que a los canarios nos reciben muy bien; tanto, que la llamamos nuestra octava isla.

Modesta lo volvió a interrumpir:

—¿Cómo piensas ir? Para viajar hasta allá tienes que ir hasta Tenerife y desde allí tomar un barco. Eso cuesta dinero. Luego están los documentos de viaje que tampoco tienes. Necesitas una carta de invitación y obtener un permiso del gobierno para salir; eso también cuesta mucho dinero… Y tienes que responder muchas preguntas.

—Mamá, me iré en un barco fantasma, en ellos el pasaje cuesta menos.

Aunque Modesta ya lo había advertido y sabía que esos viajes eran comunes en las islas Canarias, se asustó y le comentó, ahora alzando levemente el tono de su voz:

—Hijo, por cada historia de oportunidades en esos benditos barcos, te puedo contar otra de naufragios, de desaparecidos en alta mar y de gente que está en prisión. Perdí a tu padre en una guerra entre hermanos que, además, ganó Franco; no quiero perderte a ti debido a lo que por culpa de esa guerra seguimos padeciendo.

—Mamá, papá tomó una decisión porque creía en otra España y murió por ello. Pero para mí se trata de escoger entre un presente sin futuro y un futuro tal vez incierto, pero con las promesas de esperanza que aquí no tengo.

—¿Cómo piensas pagar el viaje?

—Tengo algo de perras guardadas de la herencia que dejó mi padre; tomaré un par de cerdos y cabras para intercambiarlos y así completar lo que me falte. Prometo que te devolveré el dinero de los animales tan pronto tenga trabajo.

—Veo que lo tienes todo decidido. Creo que ya en este punto mi opinión cuenta muy poco.

—No es eso, mamá. Siempre tendré frío cuando baje el sol, siempre te tendré presente, pero debo intentarlo. Esto es algo que no puedo hacer sin tu apoyo ni sin tu bendición —le afirmó.

—Y ¿si al final no encuentras lo que buscas?

—Me regresaré derrotado con mi cruz a cuestas.

—Entonces, hijo, yo te ayudaré a cargar la cruz para que no la lleves solo… Esta siempre será tu casa, aquí te esperaré con los brazos abiertos. Espero que mi virgen te acompañe y te proteja.

Modesta no pudo evitar llorar, y él tampoco logró contenerse. En ese momento ambos sintieron un fuerte dolor en el pecho. Separarse de los seres queridos trae consigo algo muy desgarrador que solo el que lo ha vivido puede describirlo con las palabras adecuadas. Es un dolor por el cual no se desea pasar dos veces. Se abrazaron con firmeza, ternura, calor. Él la besó en la frente, y ella lo hizo en la mejilla.

Modesta tomó como propias las palabras de otros vecinos de la isla y se las susurró a su hijo: «La pobreza de estas tierras y la dictadura han sido la causa de la separación de muchas familias. Es muy injusto y Dios no debería permitirlo».

Un pensamiento desolado palpitó tímidamente en las cenizas de su cabello que de castaño comenzaba a ser gris: «¡Cuídalo! ¡Cuídalo como lo has hecho cada vez que se ha internado por un par de semanas en las costas africanas a pescar; como cuando de niño le dio fiebre y me lo salvaste! ¡Que no muera! ¡Que regrese!».

—Dios te bendiga, mi amado Cristóbal —le dijo en suave y maternal voz. Las lágrimas corrían por el rostro de Modesta. Las enjuagó confusa—. A las mujeres nos gusta llorar, hijo, lo hacemos cuando sentimos tristeza y cuando estamos alegres…

—¡Te quiero, madre!

—¡Yo también! ¡Yo también!